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28/11/18

Cuando las Mujeres Olvidamos Nuestra Fortaleza:



Les comparto por medio de mi blog el discurso que escribí y expuse el 11/26/2018 en el Consulado General de México en Houston para inaugurar la Semana de la Concientización y la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.  Esta es la versión larga, ya que disponía de 10 minutos.  El video lo pueden encontrar en el siguiente vinculo de la pagina de FB del Consulado General de México en Houston.

Me sentí muy honrada al ser invitada como panelista y, sobre todo, conocer a Sonia Corrales, CEO de Houston Women’s Center, una organización que busca terminar con el abuso domestico y sexual de mujeres, hombres y niñas (os).  Personalmente, conozco a mujeres cercanas a mí que han buscado ayuda en esta organización y han encontrado un sistema de apoyo para salir adelante. De igual manera, fue muy relevante escuchar las palabras de la Cónsul Adscrita Claudia Velasco, quien habló de los esfuerzos del consulado para ayudar en esta causa. También escuchamos la historia de la artista Ángela Alvarado Corson quien habló sobre su exposición de arte y sobre las mascaras que llevamos las mujeres para protegernos las heridas y aparentar que todo va bien. 



En mi discurso, no hablé de estadísticas, pues considero que ese es un campo que deber ser expuesto por expertos en el tema.  Decidí que era necesario abordar uno de los factores que las mujeres olvidamos cuando pasamos por situaciones difíciles: la fortaleza interna y de como es necesario redescubrirla para empoderarse y salir de la situación. 

De igual manera, decidí hablar de mi propia experiencia al descubrir esta fuerza, olvidarla, redescubrirla y ponerla en acción. Esto no tiene ciencia, la traspasa y por eso es Rocket Science a la Mexicana.  




Dorothy Ruiz


Cuando las Mujeres Olvidamos Nuestra Fortaleza:
Según la Organización de las Naciones Unidas, “una de cada tres mujeres sufre violencia a lo largo de su vida, independientemente de su estatus social, clase, raza, país o grupo de edad”.

En alguna etapa de nuestras vidas, hemos sido testigos de la violencia contra alguna mujer cercana a nosotras, e incluso tal vez la hemos vivido en carne propia.  Tal vez una amiga te ha confesado que su pareja le pega, o que es forzada a tener relaciones sexuales sin su consentimiento.  Tal vez has sido testigo de las humillaciones públicas a las cuales es sujeta por parte de su pareja: los insultos desgarradores, la desmoralización y el arrebato de su potencial femenino. 

La violencia contra la mujer no necesariamente tiene que ser explícita, en ocasiones se disfraza de experiencias que son aceptadas como parte de la cultura y de nuestro entorno, incluso entre las mismas mujeres. Por ejemplo, si los “piropos o las bromas” que sexualizan a la mujer y que atentan contra su dignidad, te dan risa, piensa muy bien en tu contribución al problema. Sé consciente que esta broma es en referencia a una mujer que está siendo desvalorizada y despojada de su dignidad. Ella puede ser la hija, la hermana, la madre, o la amiga de alguien.

¿Qué tal cuando otras mujeres justifican al abusador y juzgan a la víctima, haciendo permisivo el abuso entre nuestras culturas?  Hemos escuchado frases como;  “Ella se lo buscó, ella lo hizo enojar, si ella no lo hubiese provocado, él no la hubiese golpeado”. Es triste que, en nuestra cultura Latina, aun permee esta mentalidad de apoyo al abusador y no a la víctima.  Nosotras mismas normalizamos el abuso con esta actitud. Si somos parte del problema, no podemos reconocer el abuso cuando se manifiesta.  A las mujeres se nos olvida que tenemos un poder interno que puede edificar a otras mujeres y a nosotras mismas. Pero en una cultura donde el abuso es normalizado es difícil reconocer ese poder interno.  

¿Cómo reconocer esa fuerza interna? Tal vez la has visto en tu madre, en la abuela, o en una mujer a quien admiras y aprecias. Posiblemente has visto esa fuerza en una madre soltera que trabaja largas jornadas para sacar adelante a sus hijos, sin embargo, eligió ser libre antes que seguir en el abuso.  Tal vez la has visto en una amiga que lo tenía todo (lujos y comodidades), sin embargo, lo dejó todo por haberse reencontrado con esa fortaleza que le permitió reconocer lo que puede lograr por sí misma. Incluso, tal vez esa persona eres tú, después de haber descubierto ese poder interno.   
 
Esa fuerza es la te da una visión de ti misma hacia el futuro, la que borra tus miedos, la que te da alas para emprender un vuelo desconocido y que te conduce a territorios inexplorados; es la que te empuja a perseguir tus sueños.  Literalmente, te saca del agujero negro en el que caíste y te conduce hacia a la luz que ilumina tu camino. 

Para mí, esa fuerza la reconocí desde niña.  Tal vez no la podía articular con palabras, pero la podía sentir cuando veía las estrellas desde la azotea de la casa de mis abuelos, en México.  A pesar de que mi abuela solamente terminó hasta el 3er año de primaria y la bisabuela no sabía ni leer, ni escribir, ambas transmitían ese poder interno. Yo lo veía en sus acciones, en sus convicciones y en sus miradas. 

Aunque una cosa es sentir esa fuerza, y otra muy distinta es reconocerla y tomar acción.  Yo decidí dejarme guiar y seguirla, me enfoqué en la visión que tenía para mí misma de esas estrellas en el firmamento; me llamaban a buscar algo mayor que mi imaginación. Sin embargo, en ocasiones esa fuerza es apagada por momentos oscuros o por personas que deciden arrebatar y robar esa parte de ti para mantener el dominio.  Esto me recuerda al cuento de la Sirenita, cuando la bruja del reino del mar le roba su voz para sentirse poderosa y así poder vengarse del rey del mar. 

Ariel's voice stolen - Copyright Disney

Recuerdo que, en la universidad, salí con un chico muy amable que me bajó el cielo y las estrellas.  Sin embargo, la relación pronto cambió de curso; pasó de la etapa del enamoramiento a los celos extremos, seguido por el aislamiento y después, el control total. Sentía como si tuviera una cadena invisible que me ataba a la presencia de esta persona, aún cuando no estuviese a mi alrededor.  Me sentía tonta, fea, apagada, con muy poco valor.  Detestaba mirarme al espejo, no me sentía lo suficiente.  Esta persona robó mi voz interna, o tal vez yo lo permití; lo cierto es que dejé de reconocerla y de sentirla.  

Esta etapa me recuerda al cuento de Dorothy y el Mago de Oz, cuando esta niña emprende una búsqueda de su fortaleza interna siguiendo un camino amarillo que la conduce hasta la fuente de esa fortaleza, el “supuesto Mago de Oz”.  Dorothy verdaderamente creía que no tenía cerebro como el espanta pájaros, pasión y corazón, como el hombre de hojalata, y que no era valiente como el león cobarde.  Sin embargo, al reunirse con el Mago de Oz, este le da retos en los que Dorothy se ve obligada a demostrar su inteligencia, su pasión y su valentía.  A su reencuentro con el Mago de Oz, este le hace ver a Dorothy que esa fortaleza siempre la tuvo y no necesitaba de su ayuda para comprobarlo. 

Dorothy & the Wizard of Oz - copyright


Así mismo en medio de un día doloroso de celos y humillaciones, recordé la visión para mi vida, ese camino amarillo que me conducía hasta El Mago de Oz, aquellas estrellas del firmamento que veía desde niña y me seguían insistiendo que había algo mas allá.  Recordar mi visión me ayudó a ajustar mi GPS interno en dirección al camino correcto, a conectarme con mi voz y a descubrir la valentía que necesitaba para terminar con esa relación.  Afortunadamente, cuando terminé con esa relación rompí una cadena que posiblemente me hubiera atado y conducido a sus siguientes fases según las estadísticas de organismos que protegen y abogan por las mujeres: el abuso psicológico, seguido por el abuso físico y en ocasiones, finalizando con la muerte o el feminicidio.  

Al terminar con esa atadura me sentí libre para emprender el vuelo de mi redescubrimiento. Me otorgué el gran regalo de cuestionar quién era yo de verdad y hacia dónde quería dirigirme.  Descubrí que soy una persona luchona, valiente, inteligente, amable, alegre, tímida, pionera, visionaria, generosa, leal y talentosa.  Lo más importante que descubrí es que era necesario creer en todas esas cualidades que poseo, de lo contrario, no iba a concretar mi visión. 

Recuerdo que, tras esta catarsis, di el primer paso y me animé a solicitar una estancia de investigación en el Centro Espacial de la NASA en Langley, Virginia. Meses después fui aceptada y ahí realicé investigación como pasante de ingeniero en materiales criogénicos para vehículos espaciales reusables de alta velocidad. Este primer paso, fue un trampolín para mi carrera de Ingeniería Aeroespacial, la cual he desempeñado profesionalmente por más de 16 años en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson en Houston.  

Definitivamente, si no hubiera dado el primer paso de valentía, no fuera quien soy ahora. 

Hay que aclarar que las palabras “quién soy ahora” es una frase muy profunda que trasciende a cuestionarse quién se es de verdad en cada fase de evolución de uno mismo, es un cuestionamiento que debe realizarse desde lo más profundo del alma.  La respuesta no tiene nada que ver con quién se es por lo que se tiene o por lo que se ha logrado, sino por lo que se ha hecho con acciones que se han realizado gracias a los talentos y cualidades que se van descubriendo y desarrollando.  En realidad, la repuesta se resume en todo aquello que te define en verbos. 

El empoderamiento no se puede explicar físicamente dentro de nuestra dimensión del tiempo y del espacio.  Es una fuerza invisible que te empuja a expresar lo mejor de tu ser y que te lleva a cumplir lo que estas destinado a hacer. Mi empoderamiento no está motivado por cosas pasajeras que solamente me dan satisfacción momentánea:  los títulos, la belleza, una mejor posición, reconocimientos, más dinero, la fama. Obviamente son factores y herramientas que ayudan, pero esa no es la verdadera fuente de tu voz o de tu empoderamiento. 

Siendo una ingenieria aeroespacial con especialidad en cohetes que trabaja en la NASA, así es como me gustaría describir el empoderamiento, por más “nerd” que se escuche:

El poder interno de uno es como la propulsión de un cohete que te impulsa hacia lo más alto de tu ser, y el que te permite luchar contra la fuerza de gravedad cuya función es jalarte hacia abajo. Esa fuerza depende de la unión de dos combustibles:  Saber quién eres y hacia dónde vas. La NASA no hubiera podido llegar al espacio, ni hubiera puesto pie en la luna, ni hubiera podido mandar sondas a otros planetas sin una visión y sin motivos que le alentaran a seguir en la exploración del espacio. Todo nació de estas preguntas colectivas: ¿Qué hay más allá? ¿Quiénes somos como especie humana? ¿Qué más podemos descubrir sobre nuestra evolución? y ¿Cómo podemos preservar nuestra existencia? 

Combustion and propulsion


Sería bueno que nosotras las mujeres nos hiciéramos las mismas preguntas para descubrir nuestro combustible y empoderarnos con esa fuerza interna: ¿Quién soy? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué capacidades y talentos puedo explorar y descubrir sobre mí misma? ¿Cuál es la visión para mi vida? ¿Qué puedo aprender sobre mi evolución y mis errores? ¿Cómo puedo preservar mi existencia? ¿Cómo puedo salir de esta situación o de este abuso?
Estas son preguntas profundas que nos ayudan a reconectarnos con esa fuerza que ya poseemos en nuestro ser, pero la dejamos escondida en el olvido. 

Si nos conectamos con esa fuerza, si de verdad la buscamos, encontramos nuestra voz. La voz que nos eleva a los más altos estándares de nuestro ser; la que nos llama a seguir nuestra intuición y a proteger nuestra dignidad como mujeres. La que nos ayuda poner límites a los demás y la que nos da la valentía para decir “¡No!”, ¡Ya basta!”.  

El buscar esa conexión es mantener el fuego que enciende y da vida a nuestra alma para darnos un espíritu de vuelo que nos llama a explorar nuestros talentos y que nos empuja a ponerlos en práctica para ser las mejores versiones de nosotras mismas.  Para mi, esa conexión es Dios, la fuente de mi fortaleza y de mis talentos, pero para ti tal vez esa conexión se manifieste de otra manera. 

En esa conexión de entrega, en ese alineamiento voluntario con el universo, encuentras esa voz que te dice al oído: “eres elegida, eres amada, vales oro, eres más que lo suficiente, estas destinada para algo mayor que tú, no te traiciones, no te rindas, promete ser leal a ti misma, los vas a lograr, llegaras a donde tú te lo propongas, tu eres lo mejor y más que eso, créeme, digo la verdad”.  

Reconocer esa voz es el mejor tesoro que puedes encontrar. Escucharla y seguirla, es el mejor regalo que le puedes dar a tu vida, a tu dignidad, y a todos aquellos que te rodean y buscan en ti una gota de aliento, una huella de ejemplo y una chispa que los inspire a encontrar su propia voz y fortaleza. 

Gracias por leerme y gracias por escuchar… espero que tú también, encuentres tu combustible. 

Dorothy Ruíz-Martínez






A pesar de todo – me levanto”
por Maya Angelou

.
Podrás inscribirme en la historia
Con tus mentiras amargas y retorcidas,
Podrás arrastrarme en la basura misma
Y a pesar de todo, como el polvo, me levantaré.
.
¿Te desconcierta mi insolencia?
¿Por qué te acosa la melancolía?
Porque camino como si tuviese pozos de petróleo
Bombeando en mi sala de estar.
.
Igual que las lunas y los soles,
Con la certeza de las mareas,
Igual que las esperanzas que alto vuelan
A pesar de todo me levantaré.
.
¿Querías verme destruida?
¿Con la cabeza inclinada y los ojos cerrados?
Los hombros caídos como lágrimas.
Debilitada por mis gritos conmovedores.
.
¿Te ofende mi arrogancia?
No lo tomes tan mal
Porque me río como si tuviera minas de oro
Cavándose en el patio de atrás.
.
Puedes dispararme con tus palabras,
Puedes cortarme con los ojos,
Puedes matarme con tu odio,
Y a pesar de todo, como el aire, me levantaré.
.
¿Te desconcierta mi sensualidad?
¿Te resulta una novedad,
Que baile como si tuviera diamantes
en medio de mis muslos?
.
Desde los cobertizos de una vergüenza histórica
Me levanto



De un pasado enraizado en el dolor
Me levanto



Soy un océano negro, impetuoso y extenso,
Fluyendo y embraveciendo soporto la marea.
Dejando atrás noches de espanto y miedo
Me levanto



En un nuevo día asombrosamente claro
Me levanto
Con los talentos que mis ancestros dieron,
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto
Me levanto
Me levanto.




Mujer fenomenal
por Maya Angelou

Las mujeres lindas se preguntan dónde radica mi secreto.
No soy linda ni nací para vestir talles de modelo,
pero cuando comienzo a contarles, creen que les miento.
Y digo:
El secreto está en el largo de mis brazos,
en el ancho de mis caderas,
en la cadencia de mi andar,
en la curva de mis labios.
Soy una mujer,
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
Me acerco a cualquier lugar
lo más tranquila posible,
lo mismo que a un hombre.
Los hombres se ponen de pie o caen de rodillas.
Luego revolotean a mi alrededor,
como si fuera una colmena de abejas melíferas.
Y digo:
Es el fuego de mis ojos,
y el brillo de mis dientes,
el vaivén de mi cadera,
y el júbilo en mis pies.
Soy una mujer,
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
Hasta los hombres se preguntan qué ven en mí.
Se esfuerzan, pero no alcanzan a rozar
mi misterio interior.
Cuando intento mostrárselo,
dicen que no logran verlo.
Y digo:
Está en el arco de mi espalda,
el sol de mi sonrisa,
el ritmo de mis pechos,
la gracia de mi estilo.
Soy una mujer
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.
Ahora comprendes
por qué mi cabeza no se inclina.
No grito ni ando a los saltos
ni tengo que hablar muy alto.
Cuando me veas pasar
deberías sentirte orgullosa.
Y digo:
Está en el chasquido de mis talones,
las ondas de mi cabello,
la palma de mi mano,
la necesidad de mi cariño,
por que soy una mujer
fenomenalmente.
Mujer fenomenal,
ésa soy yo.