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28/12/08

La Navidad en Moscú

La navidad en Moscú NO es celebrada el 25 de diciembre, sino que se celebra 13 días después de acuerdo al calendario Juliano instituido por Julio Cesar en el año 47 A.C., los católicos y cristianos del occidente usan el calendario Gregoriano.  Entonces la navidad de los rusos es el 7 de enero... y el 13 de enero es el año nuevo...Lo curioso de todo esto es que los Católicos Ortodoxos de aquí de Rusia y de todo el territorio dominado por la Ortodoxia (desde Grecia, los países anexos a Rusia y el medio oriente) nos llaman Católicos protestantes a los del occidente, porque nosotros fuimos los que "nos separamos" de los ritos tradicionales.  Todo empezó en el año 381 en Constantinopla (en lo que ahora es Turquía) durante el concilio del canon 2.  En fin, es un gran rollo esto de la separación de Constantinopla y el reino bizantino, pero es muy interesante.  Si algún día tienen oportunidad de leer algo de historia, van a ver como ocurrió la separación y porque tenemos calendarios diferentes.  La palabra "ortodoxo" viene de las palabras griegas Ortho = recto, correcto y Doxa = opinión y gloria.  Por lo tanto los católicos ortodoxos consideran que su doctrina es la correcta, es recta y además es sana.

Bueno, dejándonos de historia...y pasando a las navidades.

El director de la N-A-S-A en Rusia nos invito a comer a su departamento en noche buena y la Embajada de Estados Unidos va a amenizar la comida, creo que nos van a dar la cena tradicional que se da en Estados Unidos. ¡Que lastima, porque yo como mera Mexicana quería tamales! 

Aquí también Santa Claus es famoso, solo que aquí se le llama Dyed Moroz (abuelo frio) y su acompañante es una chica- Ángel que se llama Snyegurochka (nievecita) que le ayuda a distribuir los regalos.  Aquí Santa viene de Siberia en vez del polo norte y en vez de renos el trineo es jalado por caballos blancos. 

La noche buena ortodoxa de los rusos (el 6 de enero), se celebra con un platillo tradicional llamado kuya y luego se bendice la casa.  Después se sirven 12 platillos que representan a los 12 apóstoles y estos platillos todos son vegetarianos, ya que los ortodoxos inician el ayuno sin "carne" hasta llegar a la semana santa.  Entre los platillos que sirven hay lentejas, sopa de champiñones, pan de cuaresma, miel, nueces, duraznos, vino tinto, y pan de fruta seca (parecido al pan que se da el día de los reyes en Mexico, y yo más bien creo que de ahí viene nuestra tradición de partir la rosca de reyes el 6 de enero con frutas secas, que es cuando inicia la presentación de Jesus al templo y luego se inician los preparativos para la cuaresma). 

Para el año nuevo, la mayoría de la gente se va al Kremlin a celebrar y el Presidente (en este caso Putin) felicita a los que se reúnen en la plaza del Kremlin.

Pasando a otro tema, ya me estoy aclimatando al frio de acá, solo que necesito usar como 3 empalmes de ropa y luego un abrigo grueso.  No ha nevado aun, pero si ha caído nieve que es llamada "nieve negra" (nieve que cae por la contaminación de la ciudad, ya que hay muchas fábricas y no hay regulación en las emisiones de los coches).  Aquí en Moscú siempre hay un trafical y hay puentes para los peatones, porque si intentas cruzar la calle estas frito, ya que nadie se detiene. 

Para ir al trabajo, nos recoge una van que nos lleva a Misión Control (TsUP) que está a unos 45 minutos de Moscú en una ciudad anexa que se llama Korolyev.  Les cuento que este misión control Ruso es my diferente al Misión control de Houston.  Para empezar, no tienen vigilancia al entrar al edificio, solo hay una guardia viejecita que decide dejarte pasar si te reconoce o no y sino pues le tienes que recordar quién eres y te tiene que buscar en una lista.  El edificio es grandísimo pero muy viejo de la era de la unión soviética, algunas partes han sido renovadas pero la mayor parte del edificio está en malas condiciones.  El piso maltratado con alguno que otro orificio que más bien parecen baches donde el mosaico solo está sobre puesto. 
Los baños son como letrinas, no tienen sistema de drenaje.. así que cada vez que pasas por los baños tienes que dejar de respirar unos cuantos minutos.  Afortunadamente la empresa mando hacer baños especiales para nosotros los controladores de vuelo del “Grupo de Apoyo de Houston” y tenemos nuestra propia sección donde nos comunicamos con Misión Control en Houston (MCC).  Se nos proporciona llaves para usar esos baños y así no sean usados por los demás. También hay una sala de conferencia que reúne los requisitos tecnológicos de la agencia en Houston y ahí pusieron microondas y refrigerador.

El misión control Ruso (fachada de afuera en foto de la izq.) es grande como el de Houston pero su tecnología no esta tan avanzada como la del centro espacial en Houston.  Aun usan computadoras muy viejas e imprimen el plan de ejecución de la tripulación en unos papeles súper largos (no usan métodos electrónicos para revisar el plan, lo cual nosotros hacemos por computadora).  Aun así, son muy eficientes y tengo entendido que tienen una base de datos para almacenar todas las actividades espaciales de los cosmonautas.

De ida al trabajo, la van nos recoge del Volga (foto de abajo) a las 8:30 AM (esta súper oscuro) y al salir nos recoge a las 4:30 pm (igual esta súper oscuro), así que en realidad nunca vemos la luz del sol (en esta temporada), porque solo dura algunas horas y lo opuesto ocurren en el verano.  Por lo tanto, las calles de Moscú están muy alumbradas siempre.

Pasando de nuevo a temas religiosos, en Rusia no son aceptadas otras religiones (al menos eso parece), la Ortodoxa es la religión oficial del país (el 90% de la población son ortodoxos).  Hay algunas que si son aceptadas pero de forma limitada, como la de los mormones y algunos luteranos. Las que son mas toleradas son las musulmanas y judías (hay varias mezquitas y sinagogas en Moscú). Pero la católica es altamente reprimida en Moscú, ya que son vistos como traidores o protestantes. Por lo tanto, solamente hay 4 iglesias católicas en todo Moscú, pero de esas iglesias algunas hacen las misas en lugares privados.  Hace días asesinaron a 2 sacerdotes católicos y se califico como un crimen aislado, pero ya que han ocurrido varios caso así en los últimos años.  Trate de contactar a las iglesias para ver a que horas eran las misas, pero cada vez que intentaba hablar se me cortaba la línea.  Luego me cayo el veinte!  
Por ahí se rumora que aun existen los chips que son instalados en hoteles como este donde escuchan tus conversaciones y las llamadas son altamente monitoreadas.  Aquí en Rusia es muy común la censura y por lo tanto es muy común que censuren la comunicación con instituciones o lugares que no son deseados en este país, en este caso la iglesia católica.  
Hay congregaciones cristianas, pero de igual manera se reúnen de manera incógnita.  Eso no lo puedo corroborar, pero tengo la libertad de especular.

Moscú es una ciudad de contrastes.  Aun existen las mentalidades comunistas (eh ahí la razón por la cual hay tanto hostilidad contra los extranjeros, son desconfiados y no sonríen al ir caminando por las calles) y aun son escuchadas las conversaciones de los extranjeros. 
Los contrastes de las ideologías son tan grandes, ya que los temas de política y religión son intocables, es casi algo unánime en la opinión publica, pero en cuestión social y de economía es igual que en cualquier país Europeo.

Los restaurantes son elegantes, vanguardistas y tienen escenarios parecidos a los de Manhattan o Paris.  La gente se viste siempre a la última moda, muy "chic", por doquier hay cartelones de marcas americanas, los comerciales parecen americanos, los chavos visten como europeos u americanos.  Los restaurantes más vanguardistas han tirado la casa por la ventana y el ambiente que se vive adentro es muy ameno y muy ruso a la vez.  



En fin, que ironías, que contrastes, que diferente todo, pero igual así, Moscú es mágico.

16/12/08

Mi llegada a Moscu


Hoy llegue a Moscú desde el JFK en un vuelo directo que tardo como 9 horas, no estuvo nada mal.  Al llegar al Aeropuerto Internacional de Moscú-Sheremétievo (еждународный Аэропорт Москва-Шереметьево), sentí una gran nostalgia por haber dejado tierras familiares.  Todo me pareció bastante extraño desde el primer momento que pise tierra.  Al llegar los guardias del aeropuerto nos dirigieron hasta los módulos de Migración y los pasajeros tuvimos que formar tres largas filas.  Por cierto que eso de la formación de filas me recuerda mucho a Mexico.  La gente se avienta y unos cortan fila si quieren. 

Después de pasar por Migracion, mi pasaporte fue estampado, recogí mis maletas sin antes llenar un formulario de aduanas, pase por aduanas donde me revisaron el equipaje, y luego me fui al lobby del aeropuerto donde mis ojos empezaron a procesar un mundo raro al que estaba entrando, algo así como Alicia en el País de las Maravillas.  La transición del proceso de revisión hasta salir afuera fue algo así como un shock cultural inmediato.  Algo que yo llamo un Choque Chipotón (para los que no me entiendan, vean el Chavo del 8). 
 El Choque Chipoton empezó con el procesamiento mental del cirílico que mis ojos veían por doquier.  En las pancartas, anuncios, maquinas de productos de bebidas, taxis, anuncios de salidas y llegadas de vuelos en las pantallas del aeropuerto, en las tienditas, en todo!  No solo eso, sino que también los taxistas que se me acercaban me hablaban en un lenguaje totalmente ajeno a mi entendimiento.  No miento, pero me entro una parálisis cultural, el mundo se detuvo y todo, pero todo, sucedió en cámara lenta.  A pesar de haber tomado cursos del idioma ruso, mi mente estaba en blanco.  Me sentía algo así como un bebe de 8 meses sentado en el piso viendo desde su punto de vista al mundo de arriba y viendo a sus papas y demás adultos mover los labios, manoteando las manos y haciendo muecas como cualquier mono de circo!  “Gu, gu! Agu-gu!”.  Al pasar el lapso de “engarrotismus babosus” empecé a reconocer poco a poco algunas palabras escritas en cirílico y luego a interpretar algunas cosas que los taxistas me decían.  Mi respuesta: “Nyet!  Nyet!  Spaciba”. Pero un NO es un NO aquí en Rusia y en China, sin embargo la insistencia es abrumadora.  Sientes algún tipo de persecución y la paciencia tiene sus límites.  Ya varios colegas me habían platicado que el NO ruso es mucho mas insistente que el NO americano y hasta el NO mexicano. 

Por fin llego mi transporte después de 30 minutos y seguía el cortometraje de rarezas, de contrastes y similitudes a comparación de EUA y Mexico.  Edificios viejos, edificios nuevos, arquitectura impresionante, puentes, tráfico, calles grandes, monumentos, largos tramos de edificios habitacionales urbanos, nieve negra, contaminación, comercios chicos, comercios súper grandes, ventanales enormes, etc.

El conductor del vehículo no sabía una palabra de ingles y lo único que logre decirle fue “todo es impresionante”, a lo cual me contesto: “Da, da” luego en ingles, “better than America” con una sonrisa firme.  Mis primeras impresiones al observar todo en un vehículo en movimiento fueron que todo era más parecido a Mexico que a EUA, solo que muy diferente, una mezcla del comercialismo en Latinoamérica y las fachadas Europeas con el toque soviético.  No vi puestos de tacos, ni puestos de ambulantes, pero si pequeñas tiendas sobre las aceras como florerías, panaderías y puestos de revistas.  Llegamos al Hotel Volga y como Alicia en el País de las Maravillas ya había pasado el túnel donde todo lo que iba pasando mientras ella caía al fondo cambiaba de tamaño.  Ahora solo faltaba beber alguna opción para hacerme grande y tomar algunas pastillas de “chiquitilina”. Así es la vida, hay que acoplarse a lo nuevo, todo es una aventura.

Mi depa o piso es grande, esta amueblado y tengo todo lo que necesito.  Vivo el en piso #11 y desde mi balcón puedo ver los edificios a mi alrededor.  Moscú se ve enorme, hileras de edificios, columnas de humo que se ven salir de algunas fabricas, puedo ver dos de las 7 torres construidos por ordenes de Stalin en los años 40 y 50 del siglo pasado y dos señalamientos grandes de las estaciones de Metro más cercanas, la Prospiekt Mira y la Sujarevskaya.  Justo en frente hay una Escuela Pública, algo así como una preparatoria y un restaurante que según me cuentan es frecuentado por los grandes de la Mafia Rusa (bueno, mas en la década de los 90s) y por lo tanto fuera de mi presupuesto.  Pero al otro lado hay otro Restaurant que sirve comida Georgiana muy sabrosa y donde he probado el mejor Khachapuri de la ciudad (en mi humilde opinión), mis platillos favoritos son el Khachapuri Adjaruli y el Shashlik de filete de cordero.
Enfrente hay un supermercado de la cadena Sedmoy Kontinent que tiene todo, ayer compre leche, cereal, fruta y yogurts.  Aun no se si lo que compro es "descremado" en fin, ya mi estomago me lo hará saber. 

En los primeros 3 días, no me ha afectado tanto el jetlag, el primer día que llegue decidí quedarme despierta hasta la media noche y por lo tanto me fui a un bar cercano y tome una ligera caminata hasta el Kremlin.  Pude echarle un vistazo rápido a la Basílica de San Basilio, me pare en la plaza roja (Krasnaya ploshchad) donde ocurrió la Perestroika y me acorde de un famoso comercial de una cadena de zapatos en Mexico que veía por la televisión cuando era niña.  Los modelos del comercial lucían sus zapatos chic en la plaza roja invitando al consumidor a ser parte del movimiento y yo de niña no entendía ni un comino de porque la canción de fondo hablaba de la Perestroika.  De pronto todo tuvo sentido (bueno, excepto los zapatos que para mi gusto no eran de lo mejor).  Me vi en el comercial bailando y pensé que era algo extraño estar en este lugar sin haberlo imaginado.  Después de mi actus brutus restrospectus, decidí caminar por la puerta principal que está cerca de la catedral de Kazán.  Ahí cerca, hay un lugar donde se avienta monedas hacia atrás y es de buena suerte que las recojan las "Babushkas" (abuelitas rusas).  Las chicas se ponen en un cuadro que está marcado por varios símbolos y atrás de ellas hay Babushkas esperando a recoger las monedas.  


Ya he aprendido a navegar el metro, solo que me tardo un poco al leer el cirílico en lo que traduzco de ruso a ingles o de ruso a español (lo cual es mas fácil por la fonética). 


Mis primeros días en Moscú han sido bastante interesantes, fui al mercado de artesanías de Ismaylava con dos colegas del trabajo, hay figurillas en cada puesto, recuerdos de la unión soviética, películas piratas de las más recientes, shaslik recién hecho a las brasas, libros, cuentos, camisetas, posters, ushankas y tantas cosas más.  Por lo visto, es bueno regatear y hay que saber hacerlo, es como un arte.  Ya voy a ir aprendiendo y pienso regresar a la llegada de Mike para llevarlo ahí, venden las famosas muñecas que se llaman "Matrushkas" y otras artesanías típicas de Rusia.

Moscú tiene mucha historia, desde la época de la Reina Catarina hasta Ivan el terrible, y la división del catolicismo a la iglesia ortodoxa.  En fin, tengo largos meses para ir conociendo diferentes cosas en esta impresionante y extraña grande ciudad.



15/3/08

Mi último día en Moscú

Hoy es mi último día en Moscú y además de ir a comprar algunos recuerdos por el barrio de Arbat, pasar por última vez por el Kremlin y la Plaza Roja, y tomarme un café en el GUM, pues voy a llevarme unas cuantas reflexiones de regreso a casa.

 Ayer visite el Parque Victoria, un lugar majestuoso al norte de la ciudad de Moscú.  Su grandeza no es tan impresionante como el Kremlin por su arquitectura, pero sí lo es por sus distinguidos monumentos al heroísmo y el idealismo soviético.  Este parque celebra el patriotismo y las victorias bélicas de los rusos.  Sus monumentos grandes son representaciones del poder militar y del ingenio tecnológico y científico.  Sus estatuas de misiles, tanques, soldados y escenas de guerra, reflejan la era del desarrollo nuclear y guerras pasadas.  Los de cohetes reflejan la contribución espacial al mundo, y aquellos monumentos de personas inertes narran las historias de valor, lucha y el sacrificio de su gente. En general, las sociedades erigen monumentos a sus ideales y a su patria, aquí en Rusia, en América y en China. Son monumentos de orgullo patriótico, para rendir honor a quien honor merece.  Pero este parque se excede en su ponencia y te hace partícipe de lo que cada estatua cuenta.

 Los rusos están muy orgullosos de sus victorias, de su raza, de su religión ortodoxa, de su ateísmo, de su cultura y de su ideología política.  El tiempo que estuve aquí me sirvió para conocer más a fondo como es que los rusos son tan diferentes y a la vez tan parecidos a nosotros. El convivir con profesionistas rusos, ingenieros de la Agencia Espacial Rusa Rococosmos, doctores que me atendieron por cuestiones de salud, y amistades que conocí, me di cuenta que una vez pasando las fronteras de los "rostros largos y fríos" de los rusos, en realidad son personas bastante cálidas, y de buen humor además de ser indiscutiblemente cultas e inteligentes.

 Descubrí porque al llegar a Moscú, nadie sonríe en las calles y nadie es capaz de regresar una sonrisa, al contrario, emiten una expresión perpleja como preguntándose si acaso te falta un tornillo además de adivinar que eres extranjero.  Mi amigo Artiem me ha contado que a ningún desconocido se le sonríe y es una cultura que se ha creado a partir de la mentalidad de "desconfianza", la ideología de la Unión Soviética.  Rusia a pesar de ser un país grande y extenso, y a pesar de tener varias etnias y diferencias culturales a lo largo de su territorio, es un país unido por la gran convicción de ser ruso y mantener sus fronteras aisladas.  Por lo tanto, mantenerse al margen de otras culturas afuera de su territorio es casi una prioridad individual además de nacional.

Descubrí la gran honestidad del ruso, un tanto franca pero amable y la manera de discutir con voz alta y enojo algún tema para luego cerrar la conversación con una broma, una sonrisa y un saludo.  Toque fondo al percatarme de que la frase “How are you?” (¿Cómo estás?) en ingles y que tanto se utiliza en Estados Unidos para saludar a alguien que te encuentras de paso, tiene un significado totalmente diferente en este lado del mundo.  En Estados Unidos, se usa para saludar más que para preguntar de manera genuina como va tu vida o cómo estás de estado de ánimo.  En Rusia, se utiliza para demostrar que en realidad te importa la persona.  Ya en otro de mis escritos pienso elaborar más sobre esto.  Pero efectivamente, fue tal mi sorpresa al hacer esta pregunta a mis colegas rusos escuchar una respuesta poco alentadora cada vez que lo hacía: “How are you?” a lo cual normalmente me respondían: “No tan bien, igual que ayer, dos tres, sobreviviendo, etc” seguido por la razón de su estado de ánimo.  En Estados Unidos siempre se escucha una respuesta uniforme: “Good!”.  Por lo tanto aprendí a saludar solamente con un “buenos días o buenas tardes” y preguntar “¿Cómo estás?” a aquellos con los que en realidad desarrollé una relación estrecha durante mi estancia.

 Rusia es un país que sufrió muchas penumbras y se formo a partir de gente que sufrió grandes tragedias sociales.  Parece que en su pasado, siempre fue un país de lucha interna, de los pobres luchando contra la dinastía de los Zares para obtener pan y proveerlo a sus hijos.  Y es por eso que de alguna manera entiendo cómo es que el comunismo se genero a partir de estas luchas.  Parece que siempre existió una disparidad social e injusta y esto orillo a una lucha por repartir las riquezas entre los más necesitados.  Y bueno, a final de cuentas el comunismo parece no haber funcionado, porque después de su colapso los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres (situación latente en países como México). Tan solo el caminar por las calles se puede apreciar la brecha social y aquel empeño por mantener las apariencias en recompensa de las carencias sufridas bajo el régimen comunista.  Chicas con ropa entallada y zapatillas de tacón alto portan su vestimenta extravagante a pesar de las inclemencias del frio, y a pesar de las resbalosas caídas sobre el hielo, buscan estar al último grito de la moda para quedar a la par con las chicas de Milán o de Paris; el maquillaje, los peinados y el manicure no se digan, son absolutamente necesarios.  También es fácil subirse a un Mercedes-Benz conducido por un taxista , el cual compro con todos sus ahorros, a pesar de carecer cosas básicas en casa. Pero en Moscú, ¡todos son taxistas con tal de ganar algunos rublos! Es común pedir un aventón a cualquier extraño, quien te deja en la avenida más cercana de tu destinación final (puede ser a unas 10 cuadras o menos si tienes suerte) si le queda de paso y mientras le pagues los rublos que negociaste.  Después de la caída del comunismo, parece que todos tienen un afán exacerbado por las apariencias y los excesos. Las grandes avenidas, albergues de vehículos lujosos o no, cuyo recorrido despliegan la arquitectura antigua del lugar en contraste con los grandes cartelones de Niké, Dolce & Gabana y McDonald’s, parecen ser autopistas del Grand Prix. Estas avenidas tienen puentes peatonales subterráneos, ya que los conductores no acostumbran ceder el pase al peatón.  Estos túneles son conglomeraciones de pequeños comercios y la oportunidad del pasante para comprar un amuleto ortodoxo, algún disco pirata, una ushanka o alguna bufanda por si se te olvido la tuya en casa y una oportunidad para pedir un piroshki calientito con té negro para llevar. 

 Mis colegas rusos siempre hablan de la Unión Soviética de una manera un tanto melancólica.  Cuentan que había más orden, menos crimen, más respeto y valores, y la riqueza estaba mejor distribuida entre su población.  También cuentan del cielo azul y despejado de la primavera y el verano a comparación de las chimeneas de humo que hoy lo cubren. Pero luego a veces hablan de los males de tal era; las casas empobrecidas, la ración de comida, la falta de víveres, la censura extrema, las persecuciones, etc.  Es como si los rusos estuvieran partidos en dos, y esto es más común entre la población de mayor edad, porque la joven ya es víctima de la modernización y de la influencia europea y americana. Los colegas cuentan que en Moscú hace apenas 10 años las cosas empezaron a cambiar en esta ciudad.  Antes no había agua potable en botellones como ahora, no había gasolineras y eso explica la eficacia de su metro.  Cuentan que para solo obtener leche, tenían que formar largas líneas, ya que los proveedores la traían de las provincias rusas en pipas y solamente unas cuantas veces al mes.  Cuentan también que en Moscú antes se podía ver el sol durante los días soleados, sin nubes de contaminación, y las calles se podían cruzar sin correr el peligro de ser atropellado.

 La mujer en Rusia tiene un doble papel en la sociedad.  A diferencia de otras culturas, la mujer Rusa es de carácter fuerte y juega un gran papel en la familia, su rol es el de una matriarca respetada.  Las Babushkas (abuelas) son de gran respeto, tanto en la familia como en la sociedad.  Siempre se le deja un asiento a la Babushka en el metro o en el transporte público, siempre se le da la mano, se le abre la puerta, se le escucha.  La mujer Rusa es imponente además de poseer belleza, dice lo que piensa y tiene posiciones de trabajo que apenas  hace tiempo se han abierto en Estados Unidos.  La Babushka siempre ha sido la proveedora del pan en casa.  Ha sido interesante visitar los museos en Moscú y ver como la mujer siempre ha formado un gran papel en su historia.  Sin embargo, la mujer tiene otro rol, que en los países tanto Europeos como en Estados Unidos se ven como humillantes.  La mujer joven es vista como un objeto sexual, hay reportes constantes de abusos sexuales en lugares públicos, y tiene que realizar su vida bajo el escrutinio machista del hombre ruso. Es por eso, que muchas mujeres optan por casarse con extranjeros para salir del país.  Aunque en tiempos actuales, se ha ido disminuyendo este fenómeno y ahora muchas jóvenes optan por quedarse.

 Moscú ha cambiado mucho, es una ciudad que nunca duerme. Los supermercados están abiertos las 24 horas, el metro funciona todo el día, los clubs y discotecas cierran hasta las 6 AM, y parece que hay tráfico día y noche.  Moscú parece nunca dormir y es una ciudad extravagante y deambulan te, con contrastes en cada esquina, con algo que ver por donde sea...es como Nueva York, Paris, Roma, Tokio...solo que tiene algo diferente y no sé si son sus grandes pancartas, sus anuncios en cirílico, sus grandes luces o la arquitectura soviética.  Tal vez es una combinación de todo que la hace diferente.  A pesar de las diferencias, los moscovitas tienen mucho en común con nosotros.  Mi amigo Artiem es un padre de familia joven, siempre al cuidado de sus hijas y de su esposa, siempre hablando de la importancia de su familia, de sus padres y de los valores.  Siempre preocupado por su bienestar. Amigables con los extranjeros una vez conociéndolos, bromistas, alegres con su música tradicional y gustosos de hablar ingles o intentar hablar español u otro idioma.
 En realidad los rusos no son tan diferentes a nosotros. Nos unen más cosas que las que nos dividen, aunque hablemos un lenguaje diferente, seamos de color diferente y tengamos ideales diferentes y a pesar de que su territorio este más aislado y más lejano física y mentalmente. Ellos nos juzgan igual como nosotros solemos hacer, por medio de estereotipos un poco tontos y fuera de la realidad, pero tienen sentido. Una vez aclarados los estereotipos, se convierten en buenos amigos, te invitan a sus "datchas", comparten sus tan famosos "blinis" hechos en casa y en una velada inolvidable entre conversaciones y risas comparten su vodka hasta el amanecer.

Mientras escribo esta reflexión tomando un chocolate ruso en Shokoladnitsa (una cadena rusa de cafés tipo “Starbucks”) acompañado por un blini con salmón, champiñones y crema, me tomo un vaso de agua para aliviar el empalago adictivo del chocolate tan espeso y dulce como la miel.  Adicionalmente de un postre,  acompañada por el humo asfixiador despedido por los cigarros fumados por los clientes de al lado, los abrigos colgados, el diseño ecléctico y acogedor del lugar,  los vidrios empañados, los carámbanos de hielo adornando la fachada exterior y lo que resta de la nieve negra en las aceras para complementar los contrastes, concluyo lo siguiente:


En realidad no somos tan diferentes y eso es lo mejor que aprendí durante este largo viaje.

18/2/08

Tacos a la Rusky



18 Febrero del 2008

Por primera vez probé unos tacos mexicanos hechos en casa gracias al equipaje repleto de víveres que trajo Mike (que por cierto estuvo extraviado por 4 días), logré hacer unos tacos de pollo con salsa hecha en casa; encontré unos chiles en un mercado cerca de la estación de metro, que son utilizados en la cocina hindú, algo parecidos al chile piquín.  El cilantro lo encontré en un supermercado a unas cinco cuadras de mi depa; no podían faltar las tortillas de maíz que yo misma hice de un paquete de Maseca y una torteadora que también llegó en el equipaje de una colega.  



¡Es que déjenme les cuento, que la vida no es igual sin Chile, Tortillas y cilantro!  Como que la vida no tiene el mismo sabor, no se siente la plétora de sabores combinados en el paladar, ni puedes emitir el sollozo de aire que aspiras para aliviar el picante. 

Hace poco fui a un restaurante mexicano, según el más auténtico y recomendado por colegas rusos, gringos y algunos irlandeses.  El restaurante se llama Pancho Villa y el dueño es cubano.  Al entrar tuve que entregar mi abrigo, guantes y bufanda (como es costumbre en todo restaurante Moskobita durante el invierno) y procedí a bajar al restaurante escuchando ya una breve introducción a la música de ambiente “tan mexicana”, algo así como los Eagles y Michael Jackson (espero comprendan el sarcasmo de todo esto). Como casi todos los restaurantes de Moscú, este restaurante es subterráneo, pues en la era de la unión soviética, se construyeron lugares habitables subterráneos por aquello de los ataques aéreos con misiles.  Me han contado que el metro fue construido con el mismo propósito y por lo que es uno de los más eficientes y lujosos de todas las grandes ciudades del mundo; tiene la capacidad de albergar a más de 9 millones de habitantes en caso de un ataque. Regresando al tema, la entrada del restaurante parece una cantina mexicana y las mesas son rústicas.  En las paredes, hay retratos de la época de la revolución mexicana y retratos de Pancho Villa. Por cierto, hay un buen artículo en el Moscow Times que habla de la falta de restaurantes auténticos mexicanos en Moscú:
 http://guides.themoscowtimes.com/articles/detail.php?ID=11201


 Decidí ordenar enchiladas rojas y unos frijoles refritos.  Al ordenar el platillo pronuncié las palabras en español.  “Enchiladas rojas por favor”’, pero la mesera rusa muy amablemente me corrigió con su acento eslávico "¡Inchiladdas Roghass!".  Ah perdón, así por las buenas ni como contradecir. Mi entusiasmo por saborear algo mexicano elevó todas mis expectativas gracias a las recomendaciones de mis colegas y por lo tanto cuando llegó mi platillo no me decepcioné al ver dos enchiladas con arroz rojo.  Se veían suculentas, tenían una finta de verdadera autenticidad. El único detalle es que la salsa encima de las enchiladas era salsa de tomate parecida a la salsa de espagueti, el arroz no tenía condimentos, y por último, los frijoles eran más bien habas blancas molidas en crema rusa. ¿Y el chile?  ¿Dónde quedó?

No tuve más que resignarme y saborear las enchiladas al estilo “Rusky”. Al final de cuentas, tuve que cambiar mi punto de vista y tomar las cosas por el "lado amable".  La verdad no se le puede calificar como comida mexicana, sino más bien como comida “Mexicana a la Rusky”.  Después de pasar tantos días en Moscú, ya viendo las cosas por el lado amable, pues la verdad como que no estuvo tan mal el asunto.  Digo, ya probando y probando, como que vas adquiriendo el gusto por los sustitutos rusos en la comida.  ¡Hombre, hasta saboreas las cremas rusas que le ponen a sus tacos! Aunque sí que le echo de menos al picante. 

Lo curioso de toda esta anécdota es que cuando te encuentras lejos de tu terruño, no necesariamente extrañas la comida de dónde has residido los últimos años, sino que extrañas más la comida con la que creciste, por lo tanto, extrañaba más los tacos, los caldos, las enchiladas potosinas, el atole, los nopalitos, las calabacitas, los huevos ahogados en salsa, los huevos con chorizo, las flores de palma, el queso fresco y la cajeta sobre un pan tostado a unas “cheese burgers” o un "steak".  Por cierto, no caerían nada mal unas conchas con chocolate abuelita con este frío moscovita.

Durante mi estancia en Moscú, me fascinaba aprender cosas nuevas sobre esta cultura, pero a la vez, extrañaba esa cercanía con mi cultura.  Entre la nostalgia y el sentir una necesidad de "pertenecer" a esa parte de mi identidad, inició una búsqueda por lo familiar del lugar dónde crecí y en ocasiones, buscaba algo relacionado con México para sentir esa conexión a mi identidad cultural.  En una ocasión visité la embajada de México y me recibieron con los brazos abiertos. Conocí a la ministro de la Embajada y pude conversar un rato con varios mexicanos que me recomendaron algunos lugares de exposiciones culturales y de arte mexicano en la ciudad.


En esa búsqueda por la identidad mexicana, encontré varios lugares con referencia a México, la mayoría representando a Pancho Villa y a Emiliano Zapata, al igual que pasajes de la revolución.  Es interesante saber cómo los Rusos idealizan la cultura de México con estos personajes. Por cierto, el Che Guevara es muy famoso en Rusia, por doquier hay emblemas de este personaje y cada vez que los Moscovitas se enteraban de que hablaba español, me preguntaban sobre el Che Guevara.  Con gusto platicaba, era una gran oportunidad para conocer a los locales, sin embargo, aclaraba que yo era de origen mexicano. 

El estereotipo que el ruso tiene de México está relacionado mucho con imágenes de Frida Kahlo, Diego Rivera y los escritores comunistas de su era.  Lo que más me sorprendió fue que me preguntaran por las telenovelas mexicanas, sobre todo la de “Los ricos también lloran”.  En mi búsqueda culinaria de identidad, por fin cierto día encontré un lugar que vendía tostadas mexicanas, un ingrediente perfecto para improvisar unas tostadas con frijoles a la “Rusky” (habas blancas molidas). Parecía que con el tiempo, mientras más me penetraba en la cultura rusa y entre más encontraba cosas en común con la cultura mexicana, había encontrado una manera de fusionar dos culturas cocinando en lo que ahora llamaba “hogar”.  En una tienda hindú encontré chiles jalapeños y en la tienda Ramstore encontré dulce de guayaba de la costeña, lo compré para idear algún postre, pero más para tener un adorno aunque fuera enlatado, pues me recordaba a México.  Cuando iba al trabajo en el centro de control de misiones espaciales de la Agencia Espacial Rusa, a falta de salsa, cargaba un frasco de salsa tabasco o salsa valentina, sobre todo, por los antojos del embarazo.  Con el tiempo, prefería mil veces las sopas rusas en la cafetería de la agencia espacial, me recordaba a los caldos mexicanos.

Con el paso del tiempo inicié este blog y mandé esta experiencia por correo electrónico a familiares y amigos en Estados Unidos y México. Para mi sorpresa, en los próximos días, llegaron las respuestas (que chistosos, eh, que graciositos) con algunas fotos adjuntas de familiares y amigos saboreando platillos mexicanos.  Me alegraba ver su solidaridad cultural, pero a la vez; me parecía una crueldad. Es como ofrecerle agua en fotos a un sediento en el desierto. ¡Pero hay un Dios! ¡Ja! Espero que no pasen por estas penumbras en un futuro.  "¡Ay, ay, ay" como se extraña el chile, el maíz y los nopalitos! 


Al final de mi larga estancia, con tantas experiencias y ya acostumbrada a esta fusión de tres culturas, pensándolo bien, en el proceso de adaptación cultural, no estuvieron nada mal los "tacos a la Rusky".