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17/8/17

Detrás de los Eclipses Hay Anécdotas Inolvidables

Si lo acepto, soy una “nerd” y tengo una fascinación total por los eclipses.  Desafortunadamente, por cuestiones de trabajo, no podemos viajar hasta las ciudades adónde se podrá ver el eclipse total del 21 de agosto, así que observaremos el eclipse parcial desde algún lugar en Houston esperando que haya cielo despejado (posiblemente en el campus del Centro Espacial Johnson, aprovechando la hora del almuerzo). 


Hace unos días, platicando con un científico de la NASA especialista en ciencias planetarias, me contó que viajará a ver el eclipse total a las Carolinas, aquí en Estados Unidos y que ya había planeado este viaje desde hace tiempo.  Obviamente, un científico en ciencias planetarias sabe todo sobre la mecánica de los eclipses, pero lo interesante para este científico, son los fenómenos que ocurren aquí en la tierra:  la temperatura baja (solamente en las localidades del eclipse total), se pueden ver las estrellas, los animales se van a dormir creyendo que es de noche y, sobre todo, capturar con fotografía las expresiones de las personas mientras observan el eclipse.   


Para mí, lo interesante son las anécdotas de estos instantes memorables.  Los eclipses son ese tipo de ocasiones especiales que responden a la pregunta: ¿Qué estabas haciendo ese día del eclipse? 

Mi abuela cuenta que su madre fue testigo de un eclipse solar total en México.  La bisabuela Susana era recién casada y se había mudado del ejido de Jesús María al ejido de la Puerta de Aguilar en el municipio de Doctor Arroyo, Nuevo León.  Susanita, como le llamaban cariñosamente, cocinaba calabacitas en la “lumbre” a la hora de la comida y poco a poco, empezó a oscurecer, hasta parecer que era de noche.  Las gallinas se fueron a dormir encima de los mezquites y los gallos empezaron a cantar, pues pensaban que ya era de noche.  Las personas que estaban con ella la dejaron ahí sola y toda la gente corrió asustada hasta la iglesia del ejido.  La bisabuela Susanita se quedó sola cocinando en la oscuridad y la única luz que iluminaba su alrededor era la “lumbre” en la chimenea de la cocina. 

Eclipse solar del 10 de Septiembre de 1923.

Mi abuela aún no nacía, pero la bisabuela Susanita le contó esta anécdota años después.  La abue no me supo decir el año cuándo ocurrió el eclipse, pero tengo algunas pistas claves: La hora aproximada, el año aproximado y el lugar. Si era la hora de la comida, el eclipse ocurrió más o menos entre el medio día y las tres de la tarde. La otra pista es que la bisabuela era recién casada; la abuela nació en 1924.  Para la locación, busque las coordenadas del ejido. Así que decidí ir a la página de la NASA que mantiene un archivo de los eclipses que han ocurrido, hay una calculadora que indica cuándo ocurrió un eclipse según las fechas aproximadas y las coordenadas.


 ¡Encontré la fecha! Al parecer, este eclipse solar total ocurrió el 10 de septiembre de 1923, aproximadamente a la hora de la comida. Todo parece coincidir, la abuela aun no nacía (aunque tal vez ya venía en camino).  Seguramente, según las creencias de la gente, la bisabuela no pudo salir con los demás por su estado y posiblemente se colgó un hilo o listón rojo en la pansa para evitar “malformaciones o cosas malas” en el bebé.    

NASA GSFC Eclipse Calculator

Hubo otros eclipses solares parciales en Matehuala, San Luis Potosí, lugar al que los abuelos se mudaron años después.  Sin embargo, el que más recuerda la abuela es el del 30 de Mayo de 1984.  El padre de mi abuela, el bisabuelo Bernardo, se sentía muy cansado y en el momento del eclipse, se encontraba sentado sobre una roca en la esquina de la calle Matamoros y Paseo Ángel Veral, viendo hacia el famoso crucero del Kilómetro 57.  La casa de los abuelos estaba a la vuelta, en la calle Matamoros #708, frente a lo que era en aquel entonces El Hotel Dorado (ahora hay un supermercado llamado Soriana). La abuela estaba lavando ropa en el patio y observo el reflejo del eclipse en un baño con agua.  Cuenta que el sol se veía a la mitad con forma de media luna. A la abuela se le quedo muy grabada esa ocasión, pues fue muy notable el gran cansancio del bisabuelo. Días después, al bisabuelo le diagnosticaron cáncer terminal y paso a mejor vida el 10 de agosto de 1984.  


En esa misma casa donde crecí en Matehuala, fui testigo de un eclipse parcial el 11 de julio de 1991.  Recuerdo que era de mañana y había mucha expectativa, ya que, en varias partes de México, se observaría un eclipse total, sobre todo, en la Ciudad de México.  La cobertura del eclipse ocurrió en los noticieros nacionales, así que muchas personas estaban al tanto.  Recuerdo que yo escuchaba a la gente asustada y algunos hablaban de enfermedades, mala suerte y tantas cosas más que alarman a un niño.  Ese día del eclipse salí y vi muchas medias lunas reflejadas en el pavimento debajo del árbol que estaba frente a la casa. 

Proyecciones del eclipse solar por medio de un árbol.

Los eclipses totales tanto lunares como solares, son eventos extraordinarios, aunque no ocurren con mucha frecuencia, son predecibles matemáticamente cientos de años en el futuro.   Tanto así, que ya tengo planes para el próximo eclipse solar, que ocurrirá precisamente aquí en Texas, el 8 de abril del 2024 (bueno, uno propone y la vida dispone).  El eclipse solar total del 2024 pasara por ciudades de Texas como San Antonio, Waco y Dallas.  En México, en ciudades como Mazatlán y Torreón.  



Algunos datos curiosos sobre los eclipses:
1.       Los eclipses siempre vienen acompañados en pares.  Un eclipse lunar ocurre aproximadamente 2 semanas antes de un eclipse solar.

2.       Las retinas de los ojos no son dañadas durante la totalidad del eclipse (cuando el disco de la luna cubre totalmente al sol).  Ojo, esto es solamente en las localidades donde ocurre el eclipse total.  El 21 de agosto, la totalidad tendrá una duración aproximada de 2 minutos y 40 segundos.  En todas las demás localidades donde se observará el eclipse parcial, es importante usar lentes con filtros especiales.

3.       La luna es 400 veces más pequeña que el sol y es 400 veces más cercana a la Tierra que el sol.  Por eso, desde la tierra, el sol y la luna parecen del mismo tamaño.  Cuando la luna y el sol se alinean perfectamente y la luna se interpone entre la Tierra y el sol, se produce un eclipse lunar.  El disco de la luna tapa al sol durante unos minutos. 

4.       La luna se está alejando de la Tierra 3.8 centímetros cada año. 

5.       Se cree que, durante los eclipses solares, se emiten radiaciones solares peligrosas y las mujeres embarazadas no pueden salir porque puede causar daños al feto.  Esto no es verdad. 

6.       Se cree que si cocinas durante el eclipse, la comida se envenena por las radiaciones emitidas por el sol.  ¡Esto no es verdad!  Es un mito. ¡Mi bisabuela cocinó calabacitas durante el eclipse solar de 1923 y vivió 109 años!

     Dedicado a los bisabuelos Susanita y Bernardo ;-)

Los bisabuelos Bernardo y Susanita,
Matehuala, SLP calle Matamoros
Frente a la casa de nuestra vecina y amiga Tomasita Briones.



19/4/17


On November 14th, 2016, a TV crew from National Geographic Latin America visited the NASA Johnson Space Center campus in Houston with the purpose of creating the Latin-American version of the TV series “Brain Games” in regards to neuroscience and how it is applied to real life situations.  The show called “Asombrosamente” or “Amazingly”, seeks to demonstrate the application of neurosciences in daily life, as well as the brain functions during stimuli such as food and flavors, movement, perception, mental training, emotions and memory.



The NatGeo team selected a few talented individuals who are high achievers and recognized in the Hispanic community from the city of Houston.  Among these individuals, Leidos IS&GS employee, Dorothy Ruiz, a satellite engineer who works as a Ground Controller in Mission Control was selected to talk about how working in Mission Control as a Flight Controller exemplifies these “amazing” brain responses during space operations requiring immediate action to keep the Crew and the International Space Station safe while focusing on mission success.


Dorothy Ruiz and three other colleagues (Tom Holmes, Bill Foster, and Lawrence Moore) from the Ground Control (GC) group came up with a scenario and went through the motions of a mini simulation while the Nat Geo team was filming, to demonstrate a real mission control situation in space operations. The scenario involved a potential loss of communications between the vehicle and the ground due to a fault in an upcoming satellite while the crew is performing a critical procedure onboard the vehicle. In order to prevent this loss of communication, the GC has to save the day by acting fast and applying all the skills needed to get another satellite in a timely manner so the crew can continue on with their critical operations.   At the end of the simulation, Dorothy explained on camera how the scenario relates to each brain stimuli, such as movement, perception, mental training, emotions an memory. 




A real life situation such as this scenario involves immediate coordination, therefore requiring fast movements to access and monitor different tools to perceive the problem and evaluate the situation.  It  also involves different movements combined with emotions while communicating and reporting the situation to the team in order to transmit reassurance, trust, and a handle of the situation. An example of this is standing up in the flight control room to convey a sense of urgency to the Flight Director in regards to the situation while remaining calm and focused. In such scenarios, the GCs must provide a  fast but safe solution for mission success, knowing exactly what procedures to access, and the steps to take during such a high tense situation, exercising mental training and memory.  




The NatGeo team was amazed by the scenario exercised by the GC team and how well it fits the show objectives.  As one can see, being a Ground Controller in Mission Control Houston is no brain game, it is truly “asombroso”; an amazing example of the leadership and values displayed during day to day mission operations.  The episode will air all over Latin America sometime in the spring of 2017.  


24/11/16

Razones por las cuales debemos dar gracias los hispanos este Thanks Giving


Hoy se celebra el día de dar gracias en Estados Unidos.  En lo particular, es una festividad muy bonita que une a todas las familias, aun en los momentos más adversos.  ¿Qué si hay momentos difíciles estos días? Bueno, acaban de pasar las elecciones, el país está totalmente dividido, y ni que decir la comunidad hispana que está a la expectativa de los planes del nuevo presidente electo, y con el miedo y la incertidumbre por si acaso cumple sus promesas.  Esperemos que no sea así y que los #dreamers y miles de familias hispanas no se vean afectadas.  Sobre todo, ojala que no se construya un muro.

En este momento, no hay otro día más significativo, pues nos recuerda el estar agradecidos por aquello que nos une como comunidad hispana: la procedencia de otro país, las tradiciones, el idioma, las costumbres, la diversidad, la comida, los valores, la unión familiar y la calidez humana.  También nos unen metas y características; el querer salir adelante, el ser luchones, el buscar superarnos, el ayudar a nuestras familias, el mejorar nuestra condición de vida, y la búsqueda de la libertad. Debemos estar agradecidos por ser pioneros, por ser arriesgados y por ser visionarios en el intento de ser mejores y de buscar las oportunidades que se nos han negado en nuestros países.  Hay que estar orgullosos y agradecidos por esta diversidad cultural que aportamos a este país; pero a la vez, agradecer las oportunidades que este país nos ofrece y eso comienza por el proceso de aceptación y adaptación a su cultura y su idioma.  No de manera forzada, sino de manera voluntaria; por nuestras ganas de avanzar, por nuestras familias y para aprovechar las oportunidades que venimos a buscar y los sueños que venimos a alcanzar. 

Sería bueno conocer a este país y su cultura con ojos de exploradores, porque no se ama lo que no se conoce y el elegir conocer abre las puertas de nuestra mente y las ventanas de la imaginación a nuevos horizontes. No me refiero a aceptar las injusticias, me refiero a aceptar las cosas positivas de este país, que son muchas. Es más fácil entender otros puntos de vista y respetar costumbres y tradiciones diferentes a las de nosotros cuando elegimos conocer, el conocer es amar.  En este proceso de aceptación y asimilación, no se trata de imponer nuestra cultura, más bien, se trata de inspirarla a los demás, para que también seamos aceptados.  El objetivo es que estemos “in” y no “out” y que seamos familia y no alienígenas. 

Desde la base de control, al ver imágenes en vivo de nuestro planeta, en ocasiones me pregunto (es una hipótesis): ¿Qué pasaría si un día, un grupo de “aliens” llegara a la tierra a imponer sus costumbres, sus idiomas, y sus ideologías?  Creo que no estaríamos muy contentos.  A la vez me pregunto en la estrategia que los humanos aplicarían para habitar otro planeta, ya habitado por otra civilización.  Imagino que primero, haríamos investigación sobre esa civilización, sobre sus costumbres, su cultura, sus creencias, sus ideologías, infraestructura, etc.  Todo esto, con el fin de respetarlos y para ayudar a los seres humanos en el proceso de asimilación a su cultura.  Obviamente, nuestra cultura influiría también con el paso del tiempo y para ellos sería un proceso de adaptación también.  Estoy idealizando aquí, pero mi punto es, que debemos aplicar el dicho que decía mi bisabuelo, “a donde fueres, haced lo que vieres” y no ofendernos cuando alguien en este país pregunta “por qué no sabemos inglés” y no rechazar ni antagonizar sus celebraciones y tradiciones sin conocerlas. 

No hay mejor ejemplo de asimilación y adaptación que la Estación Espacial Internacional, una casa y laboratorio científico que da vueltas alrededor de la tierra, en la que los astronautas de diferentes nacionalidades tienen un espíritu de colaboración para el avance científico y tecnológico; proceso en el cual surge un intercambio cultural digno de modelar.  Los astronautas tienen que aprender ruso y los cosmonautas el inglés, además de que ambas partes, reciben clases de cultura y al final de la expedición, son los mejores amigos a pesar de las diferencias en ideologías.  Por cierto, lo mismo aplica con nosotros los operadores de vuelo en ciertas circunstancias cuando tenemos que visitar otros centros de operaciones espaciales o cuando hay que entrenar a la tripulación.   

En ocasiones cuando veo desde el centro de control las entrevistas que los medios realizan a los astronautas a bordo de la Estación Espacial, lo que más he escuchado son frases que tienen que ver con la paz, la aceptación y la tolerancia.  Todos pertenecemos a este planeta, pues desde arriba no se ven fronteras ni muros, lo único que se ve es una esfera que flota en el espacio y que alberga vida preciosa como la nuestra.  Esas mismas imágenes las veo desde la base de control, aunque me han dicho que no se compara con verlas en vivo desde el espacio. 
Aquí les dejo con estas fotos, que representan de alguna manera, la cultura de la base de control en Houston en Thanks Giving.  Una de las tradiciones es cambiar el icono de la Estación Espacial en el mapa mundo, por el de un guajolote (pavo) para celebrar el Día de Acción de Gracias.  En el turno de la mañana, los astronautas nos mandan saludos desde el espacio para agradecer que estamos apoyándolos desde abajo.  Los jefes, visitan la base de control con comida tradicional de esta celebración y se cercioran de dejar comida para los que apoyan los siguientes 2 turnos.  Por lo general es un día tranquilo, los astronautas piden que enlacemos los juegos de futbol americano que toman lugar aquí en la tierra y las conferencias por teléfono para hablar con sus familias.  Los operadores de vuelo, traemos platillos para compartir.

Los que hemos tenido la fortuna de trabajar estos turnos en la base de control en estos días festivos y tan especiales para las familias en todo el país, sentimos ese gran espíritu de colaboración para un bien común.  Sacrificamos 8 horas de nuestro tiempo y de compañía con nuestras familias, por estar acá, haciendo nuestro trabajo y contribuyendo a la seguridad de la tripulación, del vehículo y del éxito de la misión.  Nosotros los operadores de vuelo, al menos regresamos a casa al final de nuestro turno para reunimos con nuestra familia o amigos, pero ellos no; se quedan ahí orbitando la tierra extrañando su casa la tierra y a su familia. 

Hoy agradezco ser parte de esta aventura como contribuyente a la exploración del espacio desde la tierra, el ser habitante de un satélite flotante que alberga vida en la inmensidad del universo y el tener una gran familia humana.